¿Cómo han cambiado nuestras costumbres en la salud dental?

A lo largo de los años, eran muchas las personas que solo visitaban al dentista cuando tenían dolores intensos, se rompían los dientes o una caries les impedía comer normalmente. La vista era vista como una solución de carácter puntual para un problema que estaba ya presente.

Lo cierto es que todo esto ha ido cambiando en los últimos años, puesto que ahora hay un cambio de mentalidad importante. Ahora se ve la importancia que de verdad tiene la salud dental y de una manera más amplia, no solo es cuestión de arreglarse los dientes; también se busca prevenir, revisar y mantener la boca en buen estado a lo largo de las distintas etapas de la vida de las personas.

Unos cambios que eran necesarios

Estos cambios de mentalidad se pueden reflejar en el trabajo de clínicas como Clínica Dental La Merced, en las que la prevención, el diagnóstico o el tratamiento serán parte de una atención integral para niños, adultos y personas mayores.

Una de las transformaciones más importantes que se han producido ha sido dejar que se relacionen las visitas al dentista solamente con el dolor. Actualmente, se entiende que esperar a que aparezcan molestias es posible que haga que un problema sencillo pase a ser uno más costoso y complejo.

Las revisiones permiten que se detecten las pequeñas caries, inflamaciones que se puedan producir en las encías, desgastes dentales, alteraciones a la hora de morder o signos de bruxismo antes de que puedan acabar afectando de manera seria a la boca.

Algo importante que hay que considerar es que no todos los problemas dentales van a producir síntomas en un primer momento. Es posible que una persona sufra una enfermedad periodontal o una caries en una fase inicial sin que note dolor, pero un diagnóstico temprano ayuda a que el tratamiento sea más fácil.

Por este motivo, las revisiones periódicas ganan importancia. La frecuencia dependerá de cada caso; si se acude al odontólogo regularmente, ello ayudará a que se conozca el estado real de los dientes y a recibir recomendaciones adaptadas a las necesidades de cada paciente en cuestión.

Una higiene más completa

Lo que ha cambiado es la forma en la que se entiende la higiene en el día a día. Muchos años, lo que ocurría era que las personas veían que era suficiente el hecho de cepillarse los dientes rápidamente una vez al día. Ahora se atiende más a la técnica, al tiempo de cepillado y a la limpieza de las áreas en las que el cepillo no alcanza.

Cepillarse después de las principales comidas, usar una pasta con flúor y renovar el cepillo cuando se desgaste son hábitos sencillos que pueden marcar las diferencias.

A todo ello se suma la limpieza entre los dientes usando el hilo dental o también optando por utilizar los cepillos interdentales, en especial cuando hay espacios, prótesis o implantes.

No es cuestión de llenar el cuarto de baño de productos, sino de que se mantenga una rutina constante. La higiene breve, pero bien realizada, es algo más útil que usar bastantes accesorios sin que sepamos utilizarlos. El higienista o dentista puede orientar sobre qué herramientas son más habituales en cada situación.

La alimentación también cuenta

Las costumbres alimentarias están relacionadas directamente con la salud bucal. El consumo habitual de azúcar, bebidas energéticas, refrescos o alimentos pegajosos ayuda a que aparezca la caries, en especial cuando los tomamos varias veces diarias.

El problema no es solo que se coma algo dulce cada cierto tiempo, sino que los dientes estén expuestos de manera continua a azúcares y ácidos. Por todo ello, lo mejor es reservar este tipo de productos para momentos en concreto, beber agua regularmente y evitar que se sustituya de manera habitual por bebidas que tengan azúcar.

Estamos ante un tema que ciertamente es complicado no sucumbir, puesto que en la actualidad parece que los productos azucarados están en todos los sitios, pero si tenemos las cosas claras o no abusamos, lo cierto es que podemos cuidarnos si queremos.

La reducción del picoteo habitual es algo que puede tener efectos positivos, tanto a nivel de dientes como para la propia salud en general.

Prestar más atención a las encías

Otra de las costumbres que ha terminado mejorando es la preocupación que existe por las encías. En este sentido, el sangrado cuando nos cepillamos es algo que se veía antes como algo que era normal, pero realmente puede ser una señal de inflamación que debemos consultar.

Las encías son una parte básica de la salud bucodental, puesto que lo que hacen es sostener los dientes. Cuando la placa o el sarro se acumulan, aparece inflamación, mal aliento y pérdida del soporte.

En la experimentada Clínica Dental La Merced saben de lo adecuado que es atenderlas debidamente e incluyen en su oferta limpiezas, curetajes y tratamientos periodontales destinados a cuidar los tejidos que rodean los dientes.

La limpieza profesional no sustituye al cepillado que se debe hacer en casa, pero es posible con ella eliminar los depósitos que no siempre se pueden retirar con la higiene diaria. Del mismo modo, ofrece la oportunidad de revisar cómo se encuentran las encías y corregir las costumbres antes de que avance el problema.

La salud dental empieza en la infancia

Las familias han modificado la forma en la que cuidan la boca de los más pequeños. Ahora ya no se espera a que la totalidad de los dientes definitivos salgan para hacer una visita al dentista.

Lo que hace la odontopediatría es de gran ayuda cuando se quiere vigilar la erupción de los dientes, detectar caries tempranas, controlar algunos hábitos y enseñar a los más pequeños cómo deben cuidar los dientes.

La primera visita debe tener un componente educativo. El niño puede familiarizarse con el entorno y aprender que la visita al dentista no debe ser una experiencia desagradable. Como dicen en la web de la Clínica Dental La Merced se destaca lo importante que es crear un ambiente tranquilo y cercano. En especial cuando hay miedo o ansiedad.

Los padres en este sentido tienen un papel importante; para ello se debe supervisar el cepillado, limitar el consumo de azúcar y evitar que se transmita el temor, puesto que son unas acciones que influyen en la relación que el niño tiene con la salud dental durante bastantes años.

Estética, función y bienestar

La preocupación que hay en la actualidad por la sonrisa es algo que también ha servido para ampliar la demanda de tratamientos estéticos, como el blanqueamiento, la ortodoncia invisible o las carillas.

A pesar de ello, cada vez hay una conciencia mayor de que la estética no se debe separar de la salud.

La ortodoncia, es cierto que puede mejorar la apariencia, pero al mismo tiempo es interesante que facilite la limpieza y se corrijan los problemas de mordida. De la misma manera, reponer una pieza que se pierda con una prótesis o un implante no solo va a cambiar la imagen, también ayudará a que se recupere la función de masticar y hablar.

Los implantes precisan de cuidados constantes y revisiones después de que se hagan los tratamientos. La higiene diaria y el seguimiento por parte de profesionales son fundamentales cuando se quieren mantener en el mejor estado durante el mayor tiempo posible.

Nuevos hábitos que conviene vigilar

El estilo de vida que llevamos también ha hecho que tengamos algunas costumbres que pueden ser realmente perjudiciales para la salud bucal. El estrés realmente ayuda a que aparezca el bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes, algo que suele hacerse especialmente cuando llega la noche.

La utilización habitual de bebidas ácidas, morderse las uñas, fumar o usar los dientes para abrir envases son otros comportamientos que producen desgaste, sensibilidad o pequeñas fracturas.

El hecho de morderse las uñas, algo que puede parecer de lo más habitual, lo cierto es que puede acabar dañando el esmalte y sobrecargando la mandíbula. Si pasa a ser una costumbre frecuente, lo mejor es que se comente con un profesional para buscar una solución en este sentido.

La salud dental ya no es una cuestión que se limita a los dientes. En ella se incluirán las encías, la mandíbula, la alimentación, el descanso y las costumbres del día a día.

Hay que tener en cuenta que la prevención no es sinónimo de obsesionarse, sino de ir incorporando pequeñas rutinas y que no se aplacen las revisiones. Cuando hay una higiene constante y un acompañamiento de los profesionales, se hace posible mantener una boca sana y una sonrisa funcional por un espacio mayor de tiempo.

Conclusiones que podemos sacar

En estos tiempos de IA, internet de las cosas y adelantos tecnológicos varios, lo cierto es que debemos tener siempre en cuenta también el avance de las personas en temas como la concienciación en materia de salud.

Si hablamos de la bucodental, lo cierto es que es un campo que ha dado pasos de gigante en estos últimos años y que va a seguir dándolos, por lo que lo mejor que podemos hacer es beneficiarnos de ellos.

 

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