La tecnología también llega a la logística. En concreto, al empaquetado de los envíos, el cual se realiza de una manera industrial, mediante el uso de máquinas que permiten ahorrar tiempo, conseguir que los paquetes ocupen menos espacio y que estén más protegidos durante el transporte. Te hablamos de algunas de estas máquinas.
El movimiento de paquetes cada vez es mayor. La revista Ecommerce News señala que solo en España se mueven cada día más de 200.000 paquetes. El auge del comercio por internet y el desarrollo del transporte puerta a puerta ha influido en que la logística llegue a estas cifras de movimiento de mercancías.
Gestionar tal volumen de tráfico implica una serie de retos. Se tiene que tener preparada toda una red de recogida, almacenamiento, transporte y reparto de paquetería donde indudablemente los paquetes van a sufrir un trasiego importante. Cuando se trabaja con tantos paquetes, los trabajadores y las empresas no pueden estar pendientes de cada bulto, de cada paquete. Por lo que los fabricantes y los distribuidores, además de preparar los envíos, deben ocuparse de que la mercancía esté protegida de tal manera que no sufra ningún daño por el camino.
Hoy el tema de la paquetería está extendido por toda la sociedad. Si antes en preparar los paquetes solo se encargaban los fabricantes y algunos mayoristas que surtían al comercio minorista, hoy hasta los ciudadanos de a pie preparamos nuestros paquetes. Bien porque vendemos un artículo de segunda mano que ya no utilizamos por internet o bien porque tenemos que hacer una devolución de una compra online que no nos ha resultado satisfactoria.
En un almacén o en una tienda online que estén efectuando envíos todos los días, tiene que tener mecanizado todo el proceso de empaquetado para no ocupar en esta tarea demasiado tiempo o demasiados recursos humanos. Para ello está la mecanización del empaquetado.
Estas son algunas máquinas que se usan hoy en día en el embalaje de paquetería.
Formadoras de caja de cartón.
Estas máquinas, algunas de ellas robotizadas, montan las máquinas de cartón y las dejan abiertas, listas para llenarlas con las mercancías y posteriormente cerrarlas y precintarlas. Los fabricantes de las cajas de cartón las sirven a sus clientes planas, sin montar. Para que ocupen el menor espacio posible durante el transporte y en su almacenamiento.
La fábrica que tiene la multinacional Siemens en Erlangen (Alemania) tiene todo el proceso de empaquetado robotizado. Incluida, como no, la formación de cajas, el relleno del interior y el precintado de los paquetes. De esta fábrica salen cada día entre 600 y 1.000 paquetes, con componentes de diferente tamaño y con diferentes opciones de empaque.
El camino que ha cogido la empresa para automatizar el proceso es hacerse con máquinas versátiles, que se adapten a las diferentes opciones de empaquetado, y desarrollar una cadena de embalaje que se encuentra en gran medida robotizada. Asistida últimamente por tecnología de inteligencia artificial, que controla los robots y las máquinas, realizando un trabajo cada vez más eficiente.
Hasta una tarea tan trivial como es rellenar los espacios libres que quedan en las cajas con material de relleno, para que no se dañen las piezas que hay en su interior, se mide de manera digital. Procurando que la cantidad de relleno sea la justa para que el envío esté protegido y no haya desperdicio de material.
Envolvedora de palés.
Los distribuidores de Bv Pack Embalajes, una empresa de Picayna (Valencia), especializada en la venta de maquinaria y materiales para embalaje desde hace más de 20 años, nos cuentan que las envolvedoras de palets son unas de las máquinas que más se utilizan en España.
Los palés, esa base de madera sobre la que se colocan los envíos, son uno de los mecanismos de transporte y almacenamiento más utilizados en el mundo entero. Con una carretilla de toro mecánico se pueden mover de un lado a otro de una nave industrial, se pueden apilar y se pueden colocar en el remolque de un camión, optimizando al máximo el espacio.
Sobre un palet se pueden colocar cajas, balas de productos, material apilado. Pero, claro, hay que envolver el palé con film para que la mercancía se quede sujeta y no se mueva. Desde hace tiempo, esta tarea se realiza con máquinas especiales, con un funcionamiento sencillo, pero efectivo.
Con elementos tan simples como un palet, que está fabricado con tablas de madera de baja calidad, y con sábanas de film estiradas y ajustadas, fabricadas con un plástico fino y transparente, se consigue transformar una pila de productos en una unidad de transporte y almacenaje consistente, fácil de manejar y bien protegida. Concentra el espíritu de la industria. Conseguir el mejor resultado con la menor inversión, abaratando costes.
Hoy los palés son una unidad de transporte universal y, para prepararlos, se fijan con máquinas envolvedoras.
Flejadoras.
Los flejes son cintas de plástico planas que apilan la carga, la compactan y la aseguran para que no se mueva. La cinta se sella con un punto de calor, que suelda la superficie en la que se sobrepone la tira con una fuerza superior a la de un pegamento.
Ramón, que durante más de 30 años gestionó un quiosco de prensa en una esquina del barrio del Clot, en Barcelona, me cuenta con nostalgia cómo todas las mañanas, antes de abrir el quiosco, le llegaban los periódicos del día apilados con un fleje.
Abría temprano, a las 7 de la mañana. Pero antes de abrir, ya encontraba junto al quiosco la prensa del día. La Vanguardia y el Periódico de Cataluña le llegaban directamente de las rotativas. El País y El Mundo habían sido impresos en Madrid. Se distribuían por toda la ciudad a través de furgonetas que recorrían las calles antes de que saliera el sol y que llevaban en el chasis el rótulo de Premsa.
Hoy los flejes se utilizan para transportar una gran cantidad de productos: textiles; cajas de cartón, para asegurar que no se abran; material enrollado, productos alimenticios, etc.
El fleje, para que sea efectivo, tiene que rodear toda la superficie del paquete, quedar tenso y no se debe poder desprender. Viene a ser como una cuerda, solo que con un material termosellable y colocado por una máquina.
Máquinas de vacío.
Las máquinas de vacío son unas de las últimas máquinas que se han incorporado al sector de la paquetería. Estas máquinas se utilizan para empaquetar alimentos, ropa de hogar, hinchables, como colchones inflables portátiles, etc. Esta tecnología tiene la ventaja de que es capaz de reducir el tamaño de la mercancía, ganando con ello espacio de almacenamiento, al tiempo que protege el producto de contaminantes externos.
El blog Velocidad Cuchara explica cómo funcionan las envasadoras al vacío de uso doméstico. Esas que se utilizan para guardar y conservar los alimentos por mucho más tiempo. El mecanismo es el mismo que utilizan las máquinas de vacío industrial.
Para emplear esta tecnología, la mercancía debe introducirse dentro de una bolsa de plástico. La máquina de vacío tiene un motor de succión, que aspira todo el aire que hay en el interior de la bolsa. En ese proceso de succión, absorbe el aire que se encuentra entre los tejidos y las fibras de la mercancía, compactando el material si se trata de un tejido flexible. Aspirado todo el aire, la propia máquina sella la bolsa.
Algunos envases rígidos, principalmente cajas de plástico, tienen un tapón de vacío o toma de succión. En el que se puede conectar una manguera o un tubo procedente de la máquina, creando un vacío en el interior del recipiente que protege la mercancía que transporta.
El envasado al vacío es un método de conservación de alimentos que lleva utilizando el hombre desde tiempos inmemoriales. Los botes de conservas crean un vacío en su interior una vez se hierven al baño maría. Lo que se está haciendo últimamente es aplicar esta tecnología al campo de la paquetería y la logística.
Selladores.
Aunque la mercancía no se transporte al vacío, es habitual que se guarde en una bolsa de plástico y que luego se introduzca en una caja de cartón. Se hace así porque el cartón es permeable a los fluidos, a los líquidos y a las grasas. Al guardar la mercancía en una bolsa, la protegeremos del agua, de los aceites, de los olores. Incluso, si nos resulta interesante, podremos separar los artículos por unidades, facilitando su comercialización en tienda.
Estas bolsas se sellan. El sellado completa la protección de la bolsa y funciona como un precinto de garantía. Tanto para el consumidor final como para el vendedor minorista, el sello señala que el producto no ha sido manipulado desde que salió de fábrica. Lo que indica que tenemos en nuestras manos un artículo completamente nuevo.
El sistema más habitual de sellado en la actualidad es el termosellado. El cual se aplica mediante una máquina con una especie de pinzas que aplican la cantidad suficiente de calor como para que las dos láminas de la bolsa se fundan en una línea, sin quemarse.
El proceso de sellado dura apenas unos segundos y se puede realizar en serie. Por lo que esta máquina se puede integrar en una cadena de empaquetado, formando parte del proceso productivo, preparando los paquetes de manera industrial.
Máquinas de relleno.
Cuando metemos una mercancía en una caja, aunque antes la hayamos introducido en una bolsa de plásticos sellada para aumentar su protección, debemos cubrir los huecos que quedan en la caja con material de relleno. Para que la mercancía no se mueva y para protegerla de impactos o golpes que pudiera sufrir durante el transporte.
Los expertos en empaquetado de Bv Pack nos hablan en su web de algunas máquinas de relleno con aire que se utilizan en la actualidad. Estas máquinas lo que hacen es inflar en segundos bolsas de film que contienen cámaras de aire en su interior, de manera que crean almohadillas de aire que cubren el espacio y absorben los impactos. El film que se emplea para estos fines suele ser biodegradable y se puede reciclar, por lo que a su vez protege el medioambiente.
Otros materiales de relleno que se utilizan en la actualidad son las planchas y perfiles de espuma, el clásico plástico de burbujas, las virutas de papel y los chips de EPS. Estos chips son esas bolitas blancas de corcho sintético que se pueden insuflar con un dosificador mecánico. El EPS, poliestireno expandido, también conocido como porexpán, es un material ligero, económico y que absorbe la humedad. El problema que tiene es que es un derivado del petróleo, por lo que es contaminante, tanto en su producción como en su eliminación. Como alternativa, se están fabricando chips similares con almidón de maíz. Una variante sostenible y biodegradable.
Encajadoras.
Regresemos al ejemplo de Siemens que pusimos al principio. El de la fábrica alemana de Erlangen. En esta factoría, además de formadoras de cajas de cartón, que funcionan con ventosas, utilizan brazos robotizados que colocan los productos dentro de la caja de cartón. Son las encajadoras.
Las encajadoras modernas se integran dentro de una cadena, monitorizada por ordenador. Se adaptan a las dimensiones de la caja y tienen en consideración el volumen del producto. De forma que lo empaquetan de manera que vaya lo mejor protegido posible.
En aquellas cajas que se rellenan con varios productos hasta completar toda la capacidad del envase, cajas que suelen ir destinadas al comercio minorista, para luego comercializar los productos individualmente, la máquina encajadora va controlando el espacio disponible dentro de la caja. De manera que lo rellena según los parámetros prefijados. Sin llegar a excederse nunca. En ocasiones, estas máquinas pueden tener un brazo que empuja el producto para que ocupe menos espacio y para abrir hueco.
Formadoras de caja, encajadoras y precintadoras, que cierran las solapas de la caja de cartón de manera automática con cinta de precinto, suelen conformar una cadena de empaquetado que deja listos los paquetes para su envío.
El proceso se complementa con la etiqueta de transporte, por lo general adhesiva, que se imprime desde el ordenador.



