Vamos a poner un ejemplo de una empresa ficticia. Había una vez una empresa llamada NovaTech, dedicada a fabricar componentes electrónicos. Durante años, esta empresa había crecido paso a paso, pero un día empezó a tener problemas.
Como suele pasar, las ventas bajaban, los plazos de entrega se alargaban y los clientes se quejaban. La dirección no sabía muy bien qué hacer. Tenían buenos empleados, pero nadie con experiencia para liderar un giro profundo. Fue entonces cuando decidieron contratar a un interim manager.
Pues bien, hoy hablamos con AMG Interim a saber mucho más de esta figura. “Un interim manager es un directivo muy experimentado que entra en una compañía de forma externa y por un tiempo limitado, con una misión clara: arreglar lo que no funciona, liderar un cambio o preparar la empresa para el futuro”, nos explica.
No es un consultor que da ideas desde fuera, sino alguien que actúa desde dentro, asume responsabilidades, toma decisiones y dirige equipos.
Cuando el interim manager de NovaTech llegó, lo primero que hizo fue analizar la situación: se reunió con los jefes de producción, ventas y finanzas, pidió datos reales, detectó cuellos de botella en la producción y descubrió que había muchas devoluciones por defectos. Luego les propuso un plan claro en tres fases: reorganizar la producción, mejorar la calidad, y reestructurar los turnos de trabajo.
Hasta aquí, todo le confundía mucho a la empresa. Pero el interim no se quedó en teoría: se puso al mando, pidió cambios concretos, implementó los controles de calidad, cambió el sistema de turnos, dio formación al personal y motivó a los equipos. En unos meses, las devoluciones bajaron, las entregas se hicieron a tiempo y los clientes volvieron a confiar. Cuando la empresa contrató a un director general fijo, gracias al trabajo del interim, la dirección ya tenía todo muy claro.
Ahora vamos a poner unos cuantos ejemplos reales que hemos encontrado en Internet de cómo un IM cambió el rumbo.
– Bain Bamp; Company
Cuando la consultora global Bain & Company atravesaba una crisis en 1991, volvió temporalmente como “interim CEO” uno de sus antiguos socios: Mitt Romney. Durante ese año, Romney reorganizó la estructura, renegoció la deuda, y cambió la organización para devolver estabilidad. Gracias a ese liderazgo temporal, la empresa evitó la bancarrota. Este ejemplo muestra cómo un directivo externo, con experiencia previa, puede entrar en un momento crítico y encarrilar una empresa establecida.
Alvarez & Marsal
Aunque no es una empresa “cliente”, la propia firma Alvarez & Marsal se dedica a ofrecer servicios de “turnaround” y “interim management” a compañías en dificultades. Entre sus clientes han estado negocios muy conocidos, y han actuado como altos directivos temporales para reestructurar y salvar empresas que estaban al borde de la quiebra.
Por ejemplo, cuando una empresa atraviesa un momento de crisis financiera o de operación, Alvarez & Marsal puede colocar un director interino, con poder de decisión, para sanear las cuentas, optimizar los procesos y preparar la empresa para volver al camino del éxito.
Caso de operación manufacturera en crisis
En un caso documentado por una firma de interim management, una planta de producción de productos médicos vivía en caos: los envíos salían con retrasos, había muchos errores, los pedidos pendientes superaban los 1 millón de dólares, y la empresa no había alcanzado sus objetivos en más de un año.
Un interim director se incorporó y, en 10 meses, logró: reducir pedidos pendientes en un 70%, mejorar la entrega puntual del 55 % al 70 %, reducir errores de envío en un 90 %, bajar costes unitarios, mejorar la eficiencia operativa y, en general, devolver la estabilidad. Luego, participó en la selección del director permanente y preparó su incorporación.
Este caso real ilustra cómo un interim, incluso en operaciones complejas, puede generar impacto rápido y palpable. Y esto es así.
Un interim manager puede parecer algo temporal, pero su impacto puede ser duradero. Al entrar en un momento de crisis, de cambio o de vacante, aporta experiencia, determinación y objetividad. Puede reconducir la empresa, devolverla a la rentabilidad o preparar un nuevo rumbo.
En un mundo empresarial cada vez más rápido y cambiante, donde lo viejo ya no vale, y lo nuevo hay que construirlo con urgencia, contar con alguien así muchas veces marca la diferencia entre hundirse o resurgir.
Por eso, la figura del interim manager ya no es algo raro o de nicho: muchas grandes empresas, y cada vez más medianas, recurren a ella cuando necesitan transformación, liderazgo real y resultados inmediatos.



