Cortinas verticales

Las cortinas verticales están de moda.

Cada vez vemos con más frecuencia cortinas verticales en domicilios particulares. Se utilizan para vestir ventanas o balcones en los salones, pero también en dormitorios. Un complemento que hasta hace poco era casi exclusivo para oficinas y espacios de trabajo. Las cortinas verticales se han puesto de moda en decoración.

Estas cortinas, como ya debes saber, son cortinas de tela o de otros materiales, donde cada sección está formada por una lama independiente que, por lo general, se puede girar para permitir la entrada de luz del exterior o para bloquearla. Graduando la entrada de luz por rayas, en vez de golpe, como lo hacen las cortinas tradicionales.

Los vendedores de Decoraziona, una tienda de Leganés (Madrid) especializada en la venta de cortinas y estores, nos comentan que este tipo de cortinas tienen una demanda cada vez mayor en el mercado; en especial, entre el público joven y aquellos que quieren dar a su casa un aire más informal.

Lo cierto es que las cortinas verticales, como los estores, eran una solución creada, en un principio, para el entorno laboral. Eran más económicas y requerían una menor limpieza que las cortinas de tela de toda la vida. De un tiempo a esta parte estamos viendo como elementos industriales se están incorporando a la decoración doméstica.

Esto se debe en primer lugar por su funcionalidad. Son elementos prácticos que resuelven problemas de una manera sencilla. En la decoración actual, prima la comodidad sobre el lujo.

Esto no significa que no tengan un valor estético. Unas cortinas verticales bien elegidas pueden potenciar la decoración de una habitación. Y, sobre todo, le dan un aire moderno que le añade personalidad a la estancia.

En las viviendas actuales buscamos la personalización y la diferenciación frente a otras viviendas, digamos, más estándar. Este complemento puede contribuir a que lo consigamos.

El origen de las cortinas verticales.   

Las cortinas verticales modernas las inventaron los hermanos norteamericanos Edward y Frederick Bopp, quienes patentaron el invento en 1960 y crearon la empresa “Sun Vertical”, para fabricarlas.

Uno de sus principales clientes fueron los edificios de oficinas de Nueva York y Los Ángeles. Quienes, con frecuencia, alquilaban las oficinas amuebladas a las empresas y profesionales. Para acondicionar las oficinas, compraban el mobiliario y los complementos a la fábrica en grandes cantidades. Esta decisión abarataba los costes y simplificaba la decoración.

El hecho de que estas cortinas estuvieran en casi todas las oficinas de las principales ciudades norteamericanas les permitió acceder al cine. Cualquier escenario de una oficina en una película norteamericana de los años 60 exhibía unas cortinas verticales, por lo general, blancas. Aquella fue su mejor publicidad.

Pronto, las cortinas verticales se hicieron populares en todo el mundo. Cualquier oficina o despacho que quisiera dar una apariencia moderna, incorporaba este elemento en la decoración. No tardaron en hacerlo también los hoteles. Era un elemento muy de la época. Como los Beatles, la minifalda y la cultura Pop.

Además, como estaban fabricadas en serie, resultaban más económicas que las cortinas de tela, que hasta entonces se encargaban a talleres textiles.

Donde el sol más calienta.

Una de las propiedades que tienen las persianas, y a la que no solemos dar importancia, es que nos ayudan a regular la temperatura del hogar. Además de controlar la cantidad de luz exterior que llega a la casa, nos permite mantener la vivienda más fresca, especialmente en las regiones más calurosas. Las cortinas y persianas están muy ligadas a la cultura mediterránea y no es por casualidad. El sol del Mediterráneo recalienta las viviendas en verano. Por eso, las persianas son un elemento imprescindible en la arquitectura de toda la ribera del mar nostrum como lo son las fachadas pintadas con cal.

El periódico sobre economía Cinco Días da un paso más allá. Poniendo en valor como provincias como Alicante son unas de las principales zonas fabricantes de persianas de España y de Europa.

Es tal la relevancia que tiene Alicante en la fabricación de este elemento, que las persianas venecianas, las persianas de láminas de madera enrollables, que se cuelgan en el exterior de las ventanas, en muchos sitios se les conoce como persianas alicantinas.

En los años 80, la industria alicantina de las persianas da un paso cualitativo, diversificando su producción. Junto a las tradicionales persianas de madera se introducen nuevos elementos como las varillas de juncos, que le dan un aire más marinero, o las láminas de PVC, más económicas y fáciles de limpiar.

A partir de 1985, esta industria, que dependía en exclusiva del mercado nacional, comienza a exportar a Portugal, Francia, Italia y Marruecos. En la actualidad, el 50% de su producción se exporta y uno de sus principales mercados es Latinoamérica. Donde, sin pretenderlo, están contribuyendo a la difusión de la cultura mediterránea.

Lorenzo Herrera, director de Petrax, una de estas empresas alicantinas fabricantes de persianas, comenta que la tendencia en estos elementos ha girado hacia el interior de las casas y hacia los elementos textiles. Hoy, los clientes demandan más cortinas verticales, estores y paneles japoneses. Lo que ha hecho que se diversifique más todavía la producción.

Ventajas de las cortinas verticales.

Si las cortinas verticales se han puesto de moda, es porque ofrecen ciertas ventajas al consumidor. Consultando a fabricantes y distribuidores, estas son las que hemos podido recopilar:

  • Funcionalidad. Tal vez, la principal ventaja de este tipo de cortinas es que nos permite controlar la entrada de luz y la privacidad, con un nivel de precisión mayor que las cortinas de tela. Solo los estores son equiparables en esta facultad.
  • Atractivo estético. Si hasta los años 70, estas cortinas solo se fabricaban en blanco y beige; en la actualidad tenernos una amplia variedad de colores y de cortes (lamas onduladas) que permiten integrarse en la decoración de cualquier estancia. Incluso, con mayor facilidad que, por ejemplo, las cortinas estampadas.
  • Mantenimiento y longevidad. En comparación con las cortinas de tela, tienen un mantenimiento más sencillo. Por el material en el que están fabricadas las lamas, se pueden limpiar con un trapo humedecido. No tienes que descolgar la cortina y llevarla a una tintorería. Las lamas se pueden reemplazar de manera individual, lo que también aumenta la vida útil de la cortina.
  • Personalización creativa. Los más arriesgados pueden configurar una cortina vertical a su gusto. Utilizando lamas de varios colores que las alternan como quieren. Incluso, si lo desean, pueden montar una cortina vertical con los colores del arco iris, como si fuera una bandera LGTBI. Un nivel de personalización difícil de encontrar en otros elementos textiles.
  • Economía. Desde un principio, las cortinas verticales han sido una alternativa económica y lo continúan siendo en la actualidad. Un factor que podemos tener en cuenta si queremos ahorrarnos algo de dinero en vestir nuestro hogar.
  • Versatilidad. Si hace unos años, solo veíamos cortinas de este tipo para vestir la entrada al balcón del salón, hoy podemos encontrarlas en cualquier dependencia de la casa. Hasta en el baño. Un elemento al que han recurrido los interioristas para darle un toque diferente a la decoración.
  • Un aire de modernidad. Las persianas verticales eran modernas en los años 60 y lo siguen siendo en el siglo XXI. No se trata de un remake revival, sino que es un elemento que encaja por sí mismo en los tiempos actuales.

Propuestas de decoración.

Esa armonía con la decoración actual, la pone de manifiesto un artículo publicado en la revista Interiores, donde menciona a las cortinas verticales como una alternativa actual a las cortinas de tela tradicionales.

Tal y como señalan estos expertos en decoración, las cortinas verticales son idóneas para cubrir estancias amplias de grandes ventanales, donde es necesario controlar mejor la entrada de luz solar. Su funcionamiento regula mejor la visibilidad y la entrada de luz, ayudándonos a obtener la iluminación con la que nos sentimos más cómodos.

Por su estética, que va desde el techo hasta el suelo, contribuyen a dar una apariencia ordenada y limpia. Son, por otro lado, un recurso interesante si queremos darle a nuestra vivienda un estilo contemporáneo.

Elegir bien el color de las lamas de la cortina potencia la decoración del conjunto de la estancia. La opción más habitual es colocar una cortina vertical cuyas lamas tengan el color o se encuentren en la paleta de colores de las paredes de la habitación. Si nuestra habitación está pintada de blanco o en un tono neutro, colocar cortinas del mismo color o de un tono similar aumenta la sensación de amplitud.

Por otro lado, si tenemos un color de ruptura; por ejemplo, las paredes son blancas, pero tenemos muebles y elementos de color rojo que rompen la monotonía, poner las cortinas de ese color, crea un efecto visual interesante.

Tanto los decoradores, como el público en general, se sienten cada vez más atraídos por las cortinas verticales. Una tendencia que apunta a que no se va a quedar una moda pasajera, sino que puede convertirse en un recurso estable de decoración.

 

 

 

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