Empresa sostenible

Estas son las responsabilidades medioambientales más importantes de las empresas.

El cuidado del planeta atañe a las empresas. Lo hace de una manera directa. No es un debate social que circula como un ruido de fondo. Tiene obligaciones y responsabilidades concretas.

Esta preocupación por el medioambiente en el mundo de la empresa se da en el marco de la lucha contra el cambio climático y la Agenda 2030.

El avance del calentamiento global es un hecho innegable. Esto está haciendo que cambiemos nuestra forma de producir. Buscando alternativas como la reducción en el uso de plásticos, intentar acabar con la dependencia de los combustibles fósiles y la puesta en marcha de alternativas de economía circular.

Por otro lado, la ONU aprobó en el 2015 un documento llamado la Agenda 2030, que pretende combatir los efectos sociales y medioambientales perniciosos en la forma de producir. Esto está trayendo cambios de calado. La Unión Europea se ha puesto a la cabeza en la consecución de los objetivos medioambientales que marca el documento y está dirigiendo la economía de los países miembros por medio de directrices que atañen directamente a las empresas.

Este marco está generando nuevas obligaciones, no solo para los gobiernos, tambien para las empresas. Sustentadas en disposiciones legales. Sucede que muchas veces las empresas no son conscientes de estas exigencias. Pero como dicta el derecho, el desconocimiento de una ley, no exime de su cumplimiento.

En este artículo vamos a hablar de cuatro aspectos generales. No vamos a bajar al detalle. Puesto que la aplicación concreta depende del sector en el que trabaje la empresa. Pero podemos decir que estos son 4 puntos que les atañen a todas.

Reducción de gases contaminantes.

Dice la web de ingeniería Tepca que la reducción de la huella de carbono es un objetivo prioritario para las empresas. Esto afecta directamente a la industria, pero no exclusivamente. En el sector servicios se están buscando alternativas como reducir la movilidad de la plantilla o trabajar con proveedores locales, para bajar las emisiones de dióxido de carbono.

En España, sectores como la industria, el transporte, la agricultura o los servicios generan emisiones que afectan directamente a la calidad del aire y contribuyen al cambio climático. Por ello, cada vez más empresas y administraciones públicas están impulsando medidas para producir de forma más limpia y eficiente.

El sector industrial sigue siendo uno de los principales focos de emisiones de gases invernadero. Fábricas, plantas químicas, cementeras o siderúrgicas consumen grandes cantidades de energía y utilizan procesos que generan dióxido de carbono y otros contaminantes. Sin embargo, muchas empresas están modernizando sus instalaciones para reducir el impacto ambiental. La incorporación de maquinaria más eficiente, el uso de energías renovables y la reutilización de residuos permiten disminuir las emisiones sin renunciar a la productividad. Controlar el consumo energético ayuda también a reducir costes.

El sector servicios también tiene un papel importante. Hoteles, restaurantes, oficinas, centros comerciales y empresas de transporte consumen enormes cantidades de electricidad y combustible. La instalación de iluminación LED, sistemas de climatización eficientes o paneles solares contribuyen a disminuir el consumo energético. A ello se suma la digitalización de procesos y el uso de vehículos eléctricos o híbridos, medidas que reducen considerablemente la contaminación urbana.

En el sector primario, especialmente en la agricultura y la ganadería, también se están desarrollando prácticas más sostenibles. El uso responsable de fertilizantes, una mejor gestión de los residuos ganaderos y la modernización de los sistemas de riego ayudan a reducir emisiones contaminantes y a aprovechar mejor los recursos naturales. Muchas explotaciones agrícolas ya producen parte de su propia energía mediante instalaciones solares.

Para alcanzar resultados reales es fundamental implicar a los trabajadores. La formación ambiental dentro de las empresas permite que empleados y técnicos detecten problemas y propongan soluciones prácticas para reducir el impacto ambiental de su actividad diaria.

Cada vez tienen más importancia herramientas como el cálculo de la huella de carbono, que permite conocer cuántas emisiones genera una empresa o un producto. Gracias a estos análisis, las compañías pueden tomar decisiones más sostenibles, mejorar su imagen ante los consumidores y avanzar hacia una economía más respetuosa con el medio ambiente.

Gestión de residuos.

En su página web, la Junta de Andalucía hace hincapié en la importancia de la gestión de residuos en las empresas para luchar contra el cambio climático.

La gestión de residuos en las empresas es uno de los grandes desafíos para la política medioambiental. La actividad económica genera diariamente toneladas de materiales desechados que, si no se tratan correctamente, pueden causar importantes daños ambientales, sanitarios y económicos. Por este motivo, cada vez más compañías están incorporando sistemas de gestión sostenible que les permiten reducir el impacto de sus residuos y cumplir con las normativas medioambientales.

Las empresas producen residuos de diferente naturaleza. La industria genera restos de materias primas, productos químicos, envases y residuos peligrosos, mientras que sectores como la hostelería, el comercio o las oficinas producen grandes cantidades de papel, plásticos, cartón y desperdicios orgánicos. Una gestión inadecuada puede provocar contaminación del suelo, del agua y del aire, además de aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. También existe el riesgo de que determinados residuos favorezcan la proliferación de bacterias, insectos o animales transmisores de enfermedades.

Uno de los principales problemas es el enorme volumen de recursos que se desperdician. Muchos materiales que terminan en vertederos podrían reutilizarse o reciclarse. Por ello, las empresas están apostando por modelos de economía circular, en los que los residuos dejan de verse como basura y pasan a considerarse materias primas. Separar correctamente los residuos, reciclar materiales y reducir el consumo innecesario son medidas cada vez más habituales en numerosos sectores.

La correcta gestión de residuos también tiene una importante repercusión económica. Aunque requiere inversión en contenedores, sistemas de almacenamiento y transporte especializado, a largo plazo reduce costes. Reciclar materiales disminuye la necesidad de comprar nuevas materias primas y evita gastos derivados de sanciones ambientales o procesos de descontaminación.

Respecto a los trabajadores. Los empleados deben conocer cómo clasificar los residuos, manipular productos peligrosos y aplicar protocolos de seguridad. Una mala gestión interna puede generar accidentes laborales, incendios o vertidos contaminantes.

Los asesores de World Lex, una consultoría de empresas con 10 años de experiencia en materia de exigencias medioambientales y de prevención de riesgos laborales, fiscales y de protección de datos, hablan en su página web de lo interesante que es para las empresas integrarse en actividades de economía circular. Una nueva manera de producir que cuida el planeta y ayuda a las compañías a cumplir con la ley.

Actualmente, muchas compañías incorporan auditorías ambientales y planes de reducción de residuos dentro de su estrategia empresarial. Estas medidas permiten controlar el impacto ambiental de la actividad productiva y avanzar hacia un modelo económico más sostenible y eficiente. Gestionar correctamente los residuos ya no es solo una obligación legal, sino una herramienta clave para proteger el entorno y garantizar un crecimiento empresarial responsable.

La eficiencia energética.

Relacionado con la reducción de gases de efecto invernadero y con la disminución de la huella de carbono, encontramos la eficiencia energética, que hace referencia a la cantidad de energía que se consume, en estos casos, las empresas, y al origen de esa energía.

El ahorro energético y la sostenibilidad se han convertido en una gran oportunidad para las empresas. Cada vez más compañías comprenden que reducir el consumo de energía y apostar por modelos de producción más limpios no solo beneficia al medioambiente, sino que también mejora la competitividad y reduce costes. Esta transformación afecta tanto a grandes industrias como a pequeñas y medianas empresas, que encuentran en la eficiencia energética una forma de modernizar sus negocios, ofrecer una imagen más actual y ahorrar costes.

Uno de los cambios más importantes se está produciendo en el ámbito de la movilidad empresarial. Muchas empresas están incorporando coches eléctricos a sus flotas de vehículos de empresa. Esta transición permite disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y reducir las emisiones de CO₂. Aunque todavía existen dudas sobre la implantación masiva del coche eléctrico, lo cierto es que los grandes fabricantes continúan apostando por esta tecnología. Marcas internacionales como Mercedes mantienen importantes inversiones en vehículos eléctricos porque consideran que formarán parte esencial del futuro del transporte.

Además del ahorro en combustible, las empresas también valoran el menor coste de mantenimiento de estos vehículos y las ventajas fiscales y ayudas públicas vinculadas a su adquisición. Sectores como la logística, el reparto urbano de mercancías o los servicios técnicos ya están utilizando furgonetas y coches eléctricos para operar en ciudades donde las restricciones ambientales son cada vez mayores.

El reciclaje es otro de los pilares fundamentales dentro de la estrategia medioambiental de las empresas. Separar residuos y reutilizar materiales permite reducir el consumo de materias primas y disminuir el impacto ambiental de la producción. Actualmente, muchas compañías implantan sistemas de economía circular que aprovechan materiales reciclados para fabricar nuevos productos o envases.

El reciclaje de plástico, por ejemplo, reduce la necesidad de utilizar petróleo para fabricar nuevos materiales. Algunos derivados, como el PVC, pueden reciclarse varias veces sin perder sus propiedades, lo que los convierte en materiales especialmente útiles para sectores como la construcción, la fontanería o la fabricación industrial. Lo mismo sucede con el papel y el cartón reciclado, cuyo uso ayuda a disminuir la tala de árboles y reduce el consumo de agua y energía durante la producción.

Todo esto trae un ahorro económico considerable para las empresas. La eficiencia energética gira en tono a la optimización en el ahorro de energía y al uso de energías renovables y limpias. En todo el país encontramos ya varias explotaciones agropecuarias y que se autoabastecen por encima del 50% del consumo eléctrico con instalaciones solares que tienen en su propiedad. Asistimos a un cambio de mentalidad y de hábitos en cuanto al uso de la energía.

Promoción de hábitos responsables.  

Del mismo modo, tal y como recogen las leyes actuales sobre medioambiente, las empresas deben comprometerse en la educación, instauración y promoción de hábitos respetuosos con el medioambiente.

Esto lo estamos viendo en distintos aspectos de la vida y de la producción. Las farmacias, por ejemplo, han prescindido por completo en el uso de bolsas de plástico para atender a sus clientes. En su lugar utilizan bolsas de material compostable o lo sustituyen por papel. Muchos comercios han dejado de imprimir facturas y lo que hacen es enviar el ticket de compra por e-mail. En oficinas, estaciones de transporte y centros comerciales encontramos papeleras especiales para que la gente deposite de una forma organizada los residuos, orientando su tratamiento al reciclaje. En hostelería, la comida y bebida para llevar ya se sirve en recipientes 100% reciclables.

El Grupo Innova comparte en su blog algunas ideas para promover las conductas responsables con el medioambiente en las empresas. Una de estas ideas es la de impartir talleres y charlas a la plantilla que van desde un enfoque general; sobre la responsabilidad que tenemos todos en frenar el deterioro medioambiental y que, poco a poco, bajan a lo concreto. Explicando cómo cada trabajador puede poner su granito de arena en la empresa. En esta lucha, todo suma.

Según este grupo es importante aplicar una política de Residuos 0 en los centros de trabajo. Educando a los trabajadores en reutilizar y reciclar los materiales en los centros de trabajo. Esto implica introducir cambios en los procesos productivos, integrando a un nivel la economía circular interna y eliminando el empleo de componentes de un solo uso. Desde los cartuchos de tinta de la impresora hasta los vasos que utilizan los trabajadores para tomar el café.

Es interesante que en los centros de trabajo se instalen espacios verdes. Introducir plantas dentro de las oficinas, que ayudan a limpiar el aire y generan oxígeno durante la jornada laboral, y zonas al aire libre, ajardinadas, que ayudan a que los trabajadores puedan relajarse y desconectar. Algo que mejora las condiciones laborales y aumenta la productividad.

Aplicar el teletrabajo o sistemas mixtos (unos días de trabajo en casa, otros en la oficina) también es beneficiario para el planeta. Ya que se reduce el consumo energético en las oficinas y la huella de carbono derivada del desplazamiento del trabajador hasta su centro de trabajo.

Desde las empresas también se puede luchar por cuidar el planeta.

 

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