Montar mi propio club de fútbol sala ha sido una ilusionante actividad de ocio

El deporte es una de las maneras en las que más podemos disfrutar del ocio. Y además resulta positiva para nuestra salud. Apenas hay argumentos para evitar realizar deporte. El que más se nos ocurre es una lesión. Pero, en caso de que no estemos lesionados o de que nuestro cuerpo esté tan desgastado que no se pueda ni levantar de la silla, hay que hacer deporte. Es la filosofía que siempre he defendido a lo largo de toda mi vida y la que seguiré defendiendo durante tanto tiempo como me quede en este planeta. Por eso, siempre me he volcado con la realización de deporte en el municipio en el que vivo.

La historia comienza de una manera bastante sencilla: durante mi adolescencia y juventud, practiqué un deporte que, en aquellos años, acababa de dar sus primeros pasos: el fútbol sala. Hablamos de un deporte que muy poca gente conocía por aquel entonces y que estaba por ver la repercusión que iba a tener tanto en los medios de comunicación como en la sociedad en general. A mí me divertía muchísimo y fui una de las personas en España que más ilusión demostró tener por el hecho de que el fútbol sala empezara a ser una alternativa al fútbol en los colegios y en las escuelas deportivas de los municipios.

Como consecuencia de esto, quise seguir ligado a la disciplina del fútbol sala después de que me retirara oficialmente como jugador. Ya sabéis que esto es algo que suele ser habitual entre los deportistas: cuando llega la hora de retirarse y colgar las botas, muchos buscan una manera de seguir ligados a la actividad que han desempeñado porque les suele encantar y porque ya están acostumbrados al ritmo de vida que se lleva en este ámbito, por mucho que puedan cambiar algunas cosas como la alimentación. Lo que hice básicamente fue volver a mi municipio natal después de algunos años fuera de él y liderar la fundación de un club de fútbol sala.

Recuerdo que pocos días después de mudarme empecé a mover todo el papeleo. Este fue el punto en el que más me cabreé porque tela marinera lo que hay que hacer para conseguir montar una entidad deportiva como la que quería hacer. Entre el ayuntamiento y la Federación de Fútbol Sala de mi comunidad autónoma, la verdad es que tuve que pelear bastante. No fue nada fácil, pero mostré muchísima insistencia en lo que tiene que ver con la fundación del club y, acompañado por algunos locos más como yo, conseguimos darle forma y constituirnos oficialmente. Fue una alegría muy grande porque todos los que estábamos metidos en aquel proyecto sentíamos lo mismo: que a partir de aquel momento tocaba disfrutar de lo lindo. Y vaya si así fue.

Desde aquel momento, lo que necesitábamos era difusión. Queríamos formar un equipo senior masculino, al menos un equipo masculino en categorías inferiores y otro equipo femenino con independencia de la categoría que fuera. Ese era el objetivo y la verdad es que lo cumplimos con creces. Para conformar el equipo senior masculino, hablamos con jugadores de la zona que estuvieran en otros equipos y a los que les pudiera interesar jugar en el nuestro. Para el masculino de categorías inferiores decidimos colaborar con el ayuntamiento para crear una escuela de fútbol sala sufragada por nosotros. Y, en el caso del femenino, se creó un equipo en categoría infantil.

La fundación de nuestro club de fútbol sala había deparado muchas necesidades y una de las más importantes era conseguir el material deportivo que nos hacía falta para jugar a nuestro deporte preferido. Nos movimos rápido para intentar obtener algunos ingresos para acometer la inversión y comprar tanto las camisetas como los chándals necesarios para conformar nuestra imagen de marca y nuestra identidad. Quisimos movernos rápido en la adquisición de la ropa, pero no nos la queríamos jugar en absoluto con la calidad de la ropa que manejábamos. La solución la encontramos en Compradeporte, una entidad en la que pudimos encontrar camisetas hasta para los porteros y gracias a la que obtuvimos todo el material que nos hacía falta.

Lo cierto es que el equipo suele competir fenomenal desde su fundación y tenemos que estar muy orgullosos de ellos porque eso nos ha proporcionado un crecimiento como el que quizá no esperábamos conseguir. El equipo sénior masculino ha conseguido llegar a una categoría nacional, que no es nada fácil para ser un pueblo como el que somos. Y, en categorías inferiores, hemos ido formando chavales que se han desarrollado mucho desde el punto de vista deportivo y físico y no cabe la menor duda de que eso nos ha proporcionado una publicidad muy positiva para nuestros intereses. Por otro lado, hemos conseguido aumentar el número de equipos que compiten en categorías inferiores y eso nos ha permitido abarcar la formación de más y más gente.

No nos hemos marcado en ningún momento ser un equipo de fútbol sala de primer nivel a nivel nacional, como lo son los equipos que han ganado en alguna ocasión el título de campeón de la Liga Nacional de Fútbol Sala, tales como el Cartagena, el Barcelona, el Inter Movistar o El Pozo Murcia, entre todos los que señala una información que vio la luz en la página web del diario Marca y que os acabamos de enlazar. Lo que nos gusta decir (y hacer, por supuesto) es formar jugadores y personas y nos gustaría que muchos de ellos pudieran vivir algún día del fútbol sala. Creo que se puede conseguir y alguno de los que hemos tenido en nuestra cantera ya lo ha hecho. Sí, además de eso, muchos de ellos se quedan con nosotros para la categoría sénior y podemos ser un equipo de índole profesional, mejor que mejor. Pero no lo necesitamos como el respirar.

Ilusión para el futuro 

Siempre he sido un optimista por naturaleza. Creo que es básico para cumplir con los objetivos que te marques a lo largo de la vida. Y gracias a eso pude jugar al fútbol sala cuando era más joven y ahora ser el presidente del club que fundé hace ya bastantes años. Creo que es importante que la cabeza de un proyecto como este tiene que ser siempre una persona optimista porque los buenos pensamientos atraen la buena suerte y las buenas experiencias. Creo que somos un ejemplo de ello y no solo yo, sino todas las personas que han colaborado conmigo a lo largo de todos estos años y sin las cuales sacar adelante todo esto hubiera sido totalmente imposible.

Ese optimismo me hace ver el futuro con ilusión. Creo que nos hemos convertido en un club de referencia en toda la comarca y que eso nos va a ayudar a seguir creciendo porque hay muchos chavales y chavalas que, aunque no son del municipio, quieren venir a jugar aquí porque saben de primera mano que es el mejor sitio para desarrollarse desde el punto de vista deportivo. ¿Cómo no vamos a ver el futuro con ilusión si sabemos que esa realidad es de la que podemos disfrutar día a día en nuestro club? Es como para ilusionarse y vivir permanentemente ilusionado, no me digáis que no.

Cada vez más gente se sube al carro del fútbol sala 

Una buena noticia es también que cada vez hay más gente a la que le interesa jugar al fútbol sala. Y eso hay que celebrarlo. En un gráfico que publicó el portal web Statista, podemos acceder al dato del número de licencias que tenía la Real Federación Española de Fútbol desde el año 2010 hasta el 2024. Como podéis ver, mientras que en el primero de esos años eran 800.000 personas las que tenían licencia, en 2024 ya se habían superado los 1’2 millones. Muchas de las personas que estáis leyendo este artículo diréis que estamos hablando de fútbol y no de fútbol sala, pero la realidad es que la Rfef también contabiliza todo lo que guarda relación con el fútbol sala en España y que una de las causas del crecimiento que hemos comentado tiene que ver con que se ha disparado la cantidad de personas que juegan al fútsal en el interior de nuestras fronteras.

Hay que recordar que España ha ganado dos veces el Mundial de fútbol sala y que hemos resultado campeones de Europa ya varias veces. Eso hace que la afición a este deporte siga creciendo aquí. Y esa es una magnífica alternativa para tener en cuenta y darle a nuestra vida algo de movimiento, que hay que hacer deporte para mantenernos con el bienestar y con la calidad de vida suficiente como para ser felices y sentir que la vida es estupenda. El deporte es una de las mejores aficiones y hábitos que podemos tener y, con independencia de cuál sea, también os pueda venir de perlas en materia mental y social. ¿Quién no querría que sea así?

 

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